7 miedos que todo viajero ha sentido al menos una vez

No importa si usted es un viajero poco experimentado o alguien que ya dio una vuelta al mudo, frente a ciertas situaciones es casi imposible controlar el miedo durante un viaje. Y no estoy hablando del temor de viajar a lugares considerados inseguros o que están por conflictos, lejos de eso. Son pequeñas situaciones que usted está sujeto a pasar en prácticamente cualquier viaje.

Y por favor, no me venga con esa charla de que es sólo mantener la calma y no entrar en pánico. Por más que yo sepa que desesperación e impaciencia no llevarán a nada, hay ciertos ítems en esta lista que no importa cuantas veces viaje, el miedo siempre estará conmigo.

1- Miedo de perder el vuelo
Era tres y media de la madrugada cuando me di cuenta que ya había pasado la hora de salir del bar que estaba, ir al hostel a recoger mi mochila, y seguir hacia el aeropuerto donde mi vuelo saldría en una hora. Creer, esta fue una de las horas más agonizante de todos los viajes que he hecho. Tanto que, aunque yo conseguía embarcar aquel día, después de esto siempre hago cuestión de llegar bien antes en el aeropuerto y me quedan esperando allí.

2 – Llegar a su destino pero las maletas ir a otro
Nada como esos minutos interminables esperando que su equipaje aparezca en la banda del aeropuerto y no da señal de vida.

Quien nunca tuvo la maleta extraviada se queda pensando: “¡Es, yo sabía que eso sucederá un día!”. Quien ya pasó por la situación está tratando de creer que un rayo no caerá dos veces en el mismo lugar. Pero para la decepción de muchos, descubre que cae sí.

Sin embargo, si por un lado esta situación causa un pánico inexplicable, por otro, ella también puede ser responsable por minutos de conmemoraciones. Al final, nada como ver su mochila aparecer a los cuarenta y nueve del segundo tiempo.

3-Ser barrado en la inmigración
La boca seca, usted comienza a tartamudez, y hablar otro idioma que usted dominaba hasta hace pocas horas parece imposible. Todos estos síntomas pueden aparecer a la hora que usted tiene que hablar con algún agente de inmigración. Principalmente en los países que necesita presentar una serie de documentos y visado para la entrada.

Como siempre he viajado por América Latina, confieso que mis pasos en los aeropuertos nunca han sido motivo de preocupación. Pero si tiene una cosa que me deja tenso es atravesar fronteras terrestres. A pesar de haberlo hecho muchas veces, siempre me siento con un frío en la barriga.

4-Tener el viaje arruinado por lluvias
Ok, no llega a ser un golpe de gracia. Pero, ¿quién nunca se preocupó si iba a llover o no, en su semana de vacaciones en la playa ??? Por lo demás, ni necesita ser un viaje para ver el mar. Para mí, el tiempo lluvioso ya es motivo de preocupación para cualquier lugar que vaya.

5- No conseguir sacar dinero
Este miedo suele aparecer cuando ya no tienes ninguna moneda en el bolsillo, y está en aquella ciudad pequeña que posee sólo un cajero electrónico, que por cierto, insiste en no colaborar contigo. Peor aún si está en países donde el pago con tarjeta no es tan común. El pensamiento de comenzar a empeorar sus pertenencias es inevitable.

6- Perder las fotos del viaje
Sólo quien ya se quedó sin las fotos de un viaje entero sabe lo mucho que es asustadizo. Desde que eso sucedió conmigo, sólo me siento tranquilo después de que ya tengo al menos una copia de seguridad de todas ellas.

Y va por mí, si usted es de aquellas personas que le encanta tomar fotos y hace que verlas cuando vuelva a casa, usted no querrá pasar por eso. Por lo tanto, haga el (im) posible para tener copias de seguridad de las imágenes aún cuando esté de viaje.

7 – Miedo de pasar mal por comer algo con higiene dudosa
Quien nunca tuvo días de rey o reina durante un viaje probablemente aún no haya sentido este miedo, o si se ha traumatizado con algún plato.

Yo mismo siempre pensé que jamás pasaría por eso. Hasta que en un hermoso día decidí comer una lasaña en Copacabana, en Bolivia. Y no me pregunte por qué rayos decidí comer lasaña en un lugar famoso por las deliciosas truchas. El hecho es que, después de eso, nunca más comí este plato en ningún otro lugar que estuve.

De hecho, después de esta experiencia gastronómica nada agradable, mi radar de alerta para lugares donde la limpieza no es allí esas cosas, comenzó a ser accionado con más frecuencia.

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